Proyecto de Directrices para la acción futura de la Unión Mundial de Antiguos Alumnos


En una reunión de Antiguos Alumnos, con seglares y Jesuitas que trabajan en diversos campos del apostolado educacional de la Compañía, se esbozó esta declaración. Con ella se pretendía actualizar la Carta Magna, aceptada en Bilbao el 31 de julio de 1956 por varios cientos de Antiguos Alumnos de los Jesuitas y posteriormente aprobada por el Padre General de la Compañía de Jesús. En el encuentro que tuvo lugar en Drongen (Bélgica) durante los días 18 a 20 de agosto de 1979, la mayoría de los presentes aceptó esta declaración.

Al aceptarla, somos conscientes de que lo hacemos como Antiguos Alumnos y como cristianos. Reconocemos que hay decenas de miles de Antiguos Alumnos de instituciones de los Jesuitas, cuyas más profundas convicciones y cuya fe se nutren en otras fuentes; les invitamos a unirse a nosotros para alcanzar las metas y objetivos que sean compatibles con sus propias creencias. Creemos los cristianos, que estamos llamados a servir a toda la familia humana, con la colaboración de todas las personas de buena voluntad: hombres y mujeres.
Como Antiguos Alumnos de instituciones educacionales de los Jesuitas, empezamos a entender nuestro papel en la Iglesia: colaborar con Cristo en un mundo sumamente necesitado de su amor, de su justicia, de su palabra de salvación (Vaticano II). Creemos que nuestra perfección no se ha de limitar a la excelencia académica ni a la competencia profesional; nuestra perfección exige que nos comprometamos más a fondo en decisiones transcendentales para nuestro tiempo, decisiones que ayuden a modelar el corazón y la mente de los hombres. Como Antiguos Alumnos, hombres y mujeres, de colegios de los Jesuitas apreciamos la calidad de nuestra formación según el espíritu de San Ignacio de Loyola. Hemos aprendido que somos hombres y mujeres al servicio del prójimo, imitando a Jesús Cristo. De este modo, ayudamos a propagar en el mundo moderno el espíritu de la educación tradicional de los Jesuitas, que se inspira en los Ejercicios Espirituales de S. Ignacio.
Juzgamos que la Unión Mundial de Antiguos Alumnos de la Compañía de Jesús está llamada a colaborar con los Jesuitas del mundo entero, en apoyo del trabajo de la Iglesia y de la Compañía de Jesús. Estimamos que es necesario determinar con mayor precisión el trabajo de la Unión Mundial al servicio del pueblo de Dios. Reconocemos la gran variedad de circunstancias locales y nacionales en que vivimos; por ello, insistimos en la flexibilidad para elegir y utilizar los medios que nos permitan alcanzar las siguientes metas y objetivos, que proponemos como normas directivas que ayuden a nuestro empeño común.

Metas
  1. Como Antiguos Alumnos (hombres y mujeres) que somos de los Jesuitas, unidos con vínculo especial a la Compañía de Jesús, queremos participar en su misión apostólica.
  2. Tratamos de expresar el compromiso de nuestra fe, conscientes de que "un amor de Dios, que no incluya el amor del más pequeño de nuestros prójimos es una farsa" (Pedro Arrupe, "Hombres para los demás").
  3. Tratamos de apoyar la obra educacional de los Jesuitas por su importancia en el servicio de la Iglesia, porque lo consideramos un medio eficacísimo para la formación de jóvenes con rectos principios, jóvenes comprometidos, según aquella escala de valores que es el fundamento de un servicio provechoso a la familia humana.
  4. Creemos que los vínculos fraternos que existen en la Unión Mundial de Antiguos Alumnos de los Jesuitas habrán de animar y estimular nuestro esfuerzo común.
Objetivos
Más explicitamente, para alcanzar estas metas pensamos que las Asociaciones de Antiguos Alumnos podrían esforzarse en comenzar a trabajar en algunos puntos como los siguientes:
  1. programas de educación permanente para Ex-Alumnos en:
    1. puesta al día de nuestra inteligencia de la fe, de la teología, de la Sagrada Escritura, del magisterio de la Iglesia, etc.;
    2. consecuencias prácticas de nuestra fe, p.ej.: ética, moral, ejercicio de los deberes cívicos;
  2. proyectos bien seleccionados que sirvan para atender a las necesidades del pueblo de Dios y que sean una expresión de nuestra fe que se manifiesta en la justicia;
  3. programas en pro del recto ejercicio de los derechos de los padres de familia, para que puedan elegir libremente la educación de sus hijos;
  4. apoyo, estímulo y promoción de las institutiones educacionales de los Jesuitas; fomentar las vocaciones a la Compañía de Jesús para que pueda continuar su apostolado educacional;
  5. mejorar los contactos entre Miembros de la Unión Mundial de Antiguos Alumnos de los Jesuitas y sus reuniones periódicas.
Unos puntos prácticos
Estamos firmemente convencidos de que la orientación de un Asesor Jesuita, Delegado del P. General, es vital para este movimiento internacional. Creemos, además, que el Secretariado de la Unión Mundial debería seguir cumpliendo las funciones de animación y comunicación internacionales.
La reunión periódica de los Miembros de la Unión Mundial es un medio importante para lograr el necesario aliento y la debida comunicación. Precisamente porque la misión de la Iglesia y de la Compañía de Jesús, que hemos hecho nuestra (servicio de la fe y promoción de la justicia), nos exige tanto y requiere un continuo desarrollo intelectual y madurez espiritual, el asesoramiento y la participación activa de algunos Jesuitas, tanto a nivel provincial como local, es imprescindibile.