Magna Carta of Loyola
(Celebrándose en el dia de hoy, 31 de julio de 1956, en Loyola, el IV Centenario de la muerte de San Ignacio, esta declaración aclamada por unanimidad en su Congreso, expresa solemnemente toda la gratitud que sienten los Antiguos Alumnos por los Padres Jesuitas, sus educadores. Este documento consagra igualmente las relaciones de filial sumisión de los adheridos a la Unión Mundial de Antiguos Alumnos hacia la Compañía de Jesús y ninguna Federación podrá pertenecer a la Unión Mundial sin haber declarado antes implícitamente haber aceptado sus principios.)
La Unión Mundial de Antiguos Alumnos solicita del Muy Reverendo Padre General, en su paternal bondad, que tenga a bien nombrar un Consejero Eclesiástico su Delegado cerca la Unión Mundial, para que oriente sus proyectos y su concreta actividad y le indique los nobles fines que pueden y deben ser alcanzados, de tal manera que en ningún momento y bajo ningún pretexto los Estatutos y las actividades de la Unión Mundial sean de tal naturaleza que no puedan ser aprobadas por la Compañía o que se encuentre en contradicción con sus principios y normas de acción.
La asistencia de un Consejero Eclesiástico Delegado por el Padre General es esencial a la vida de la Unión Mundial y, por consiguiente, la retirada del Padre Delegado implica la disolución de la Unión Mundial.
Por medio de sus legítimos Representantes, la Unión Mundial se compromete a conservar y a perpetuar entre los Antiguos Alumnos una cariñosa devoción hacia los Padres y una sincera adhesión a los principios que éstos les han inculcado. La Unión Mundial, que debe su vida a esta llama animadora, se obliga a la más filial deferencia siempre que la Compañía juzgue su responsabilidad comprometida aunque sólo sea moralmente por el simple título de Antiguo Alumno de la Compañía.
La Unión Mundial considera como un honor las demostraciones prácticas de sumisión filial de los Antiguos Alumnos hacia aquellos que han sido sus educadores y colaborará para hacer florecer las obras de la Compañía, para facilitar la creación de las que desee y trabajará en particular por la prosperidad, cada día mayor, de los colegios y de los institutos de educación de los Padres Jesuitas.
La Unión Mundial se compromete ante los Reverendos Padres a conservar en sus contactos internacionales entre los Antiguos Alumnos los lazos más fraternales. Esto será un medio más que servirá para el acercamiento progresivo entre los pueblos y para continuar en la Asociación la obra de formación y de cultura recibida en las escuelas de los Padres Jesuitas con el fin de dar a la sociedad hombres praparados para laborar por el bien común.