PALABRAS DEL
M.R.P. PETER-HANS KOLVENBACH,
PREPOSITO GENERAL DE LA CAMPAÑA DE JESUS
EN LA INUGURACION DEL V CONGRESO MUNDIAL DE EXALUMNOS DE LA COMPAÑIA DE JESUS
REALIZADO EN SYDNEY, AUSTRALIA
ENTRE LOS DIAS 9 AL 13 DE JULIO DE 1997.





INTRODUCCION

Permítanme, comenzar expresando mis agradecimientos para Mister John Bowie y los comités que él ha organizado . Agradezco al doctor Ciro Cacchiones y a sus colegas en el Secreatariado Ejecutivo de la Unión Mundial, y agradezco a toda la gente que ha estado cercanamente unidas en la planicificación de este Congreso Mundial. Estoy agradecido de la Comunidad del Colegio San Ignacio, por haber puesto su campus a disposición del Congreso, y a la provincia de Australia por ofrecernos a nosotros su cálida bienvenida. Estoy feliz de tener esta oportunidad de felicitarlos a uestedes, en el nombre de toda la Compañía de Jesús y en particular en el nombre de esos Jesusitas que estuvieron involucrados en su educación; en mi nombre propio, yo también los feclicito a todos ustedes.
El hecho que este Congreso se esté realizando en Sydney,-Australia, testimonia la universidad de su organización. Las muchas diferentes naciones, universidades, colegiosescuelas que ustedes representan, son una manifestación concreta de esta universidad. El lazo común que ustedes comparten, específicamente, su formación en su colegio jesuita de acuerdo con el espíritu de Ignacio, proporciona la unidad en la diversidad. Su unidad respeta al mismo tiempo la libertad de conciencia y el asombroso espectro de dones que el señor ha dado a cada uno de ustedes. De está manera, entre ustedes hay gente de distintos estilos de vida y de todas las profesiones. Entre ustedes también descubrimos la riqueza y variedad de caminos por los cuales se relacionan con Dios. Con ustedes, yo ruego que estos días juntos sea un tiempo para un entendimiento mutuo, creciente, un tiempo de unidad y esperanza a la vez que una opotunidad para planificar estratégicamente , en el alba del nuevo

CONGRESO ESTRATEGICO

Este Congreso ha sido descrito como estratégico. Una estrategia es un plan cuidadoso en que se emplea la experiencia de uno y los recursos para alcanzar una meta. Pero, ¿cuál es la meta? como antiguos estudiantes., ustedes se juntan por una variedad de razones.
  1. Para recordar las experiencias y los ideales de la juventud.
  2. Para compartir en el desarrollo profesional.
  3. Para apoyar a su colegio y a sus estudiantes, a través de la ayuda financiera y servicios personales, en orden a que las generaciones nuevas, puedan tener las oportunidades de crecer con una conmovisión y con la excelente formación en todos aspectos de la vida que ustedes tuvieron.
Estas son razones admirables para los exalumnos de cualquier asociación, de cualquier colegio o escuela, pero ustedes, como exalumnos de la Companía de Jesús, han sido llamados a metas muy superiores a éstas. La meta central de la educación jesuita consiste en conseguir el desarrollo intelectual de cada estudiante en vistas a la plenitud de los talentos que Dios le ha dado a cada uno. Su aspiración nunca ha sido simplemente acumular un montón de información o prepararse para un trabajo. Aunque éstos don importantes en sí mismosy útiles para los líderes que emergen , el objetivo último de la educación jesuita es, más bien, ese crecimiento pleno de la persona que lleva hacia la acción: especialmente una acción que está insuflada por el Espíritu y la presencia de Jesucristo, "EL HOMBRE PARA LOS DEMAS".
LA META DE LA ACCION: basada en el pleno entendimiento y vitalizada por la contemplación, urge a los estudiantes a una autodiscisplina e iniciativa a una integridad y precisión. Al mismo tiempo considera como obsoletas o superficiales algunas peligrosas para el mundo al que él se siente llamado a servir.
El padre Arrupe, mi predecesor, formulaba esa meta como llegar a ser hombres para los demás, subrayando el ideal ignaciano de servicio. Al desarrollar esta meta he señalado la necesidad pata todos los antiguos estudiantes nuestros de humanizar el mundo. Desde la muerte del padre Arrupe, su formulación se ha hecho más urgente a la luz de la increible inhumanidad que estamos testimoniando en Ruanda y Burundi, en Bosnia y Bangladesh por mencionar algunos pocos ejemplos. Pero más sutiles y por eso mismo más traicioneros a la cualidad humana de vida, son los prejuicios arraigados que se basan en estatus, en la casta o en la raza. En los últimos años, el dominio de los sistemas económicos que se proponen ofrecer esperanza, tristemente ha dado como resultado que los ricos se hagan ricos y los pobres lleguen a ser más pobres.
Algo anda mal. El padre Arrupe, hablando a los exalumnos de la Compañía en Valencia, España, 1973, señalaba una causa radical de muchos de estos problemas fundamentales cuando el urgía un nuevo humanismo. Decía:
¿Para qué humanizar al mundo si no lo ponemos al servicio de la humanidad? pero el egoista no sólo no humaniza la creación material sino que también deshumaniza a la gente en sí misma. El cambia a la gente y la convierte en cosas. Al dominarlos, los explota y se lleva para sí el frtuo del trabajo del trabajo de los demás . La tragedia de todo esto rd que al actuar así, el egoista se deshumaniza a sí mismo. el se entrega a sí mismo a las posesiones que él codicia. El llega a ser esclavo. Ya no es más una persona que se posea a sí mismo sino una no-persona, una cosa lelvada por sus ciegos deseos y sus objetos. "(Hasta aquí las palabras del Padre Arrupe)".
De alguna manera nosotros tenemos que romper estos ciclos de injusticia, para permitir que las personas humanas se regocijen o aprovechen de sus derechos naturales como hijos de Dios.
Ustedes son gente priviligiada. El señor ha bendecido a muchos de nosotros con la vida, con el amor, la familia y los amigos, con una buena educación y profesión, con talentos que les permiten apreciar la creación en todo su esplendor y todas sus posibilidades.
En la sagrada escritura todos los dones, talentos riquezas, se mueven en un círculo. Primero está abrirse y ver que este don viene de Dios. Enseguida el don es recibido y uno se hace dueño de él. Tercero uno crece a través del Don al compartirlo con los demás. Finalmente el Don se devuele a Dios a través de la Alabanza y la acción de gracias. Pero justo en el momento en que debiéramos compartir, surge la gran tentación de apropiarse del Don y convertirlo en un medio para acrecentar el poder personal. Y de esta manera, el deseo de buscar más y más poder a través de la riqueza, se convierte en insaciable. Así se siembran las semillas de la injusticia. El ejemplo del testimonio de Jesús nos muestra una alternativa a estas actitudes destructivas y a estas prácticas. Al seguir a Jesús, se nos recuerda a nosotros que "El Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por muchos".
Estas palabras ponen la base de la visión de Ignacio, del gran riesgo de vida en que consiste la construcción del Reino de Dios. Estas palabras son la base de la llamada de Arrupede ser "Hombres para los demás"
En este congreso la planificación de ustedes y la confección de estrategias debe llegar a alcances concretos para marcar un diferencia en vistas a mejorar en las vidas de ustedes y las de aquellos que están más necesitados de ser liberados de los poderes de la muerte.
 
Aquí déjenme mencionar algunos temas ignacianos que pueden alumbrarlos y darles impulso en sus planificaciones estratégicas.
La cosmovisión de Ignacio apoya al mundo, lo comprende . Pone el énfasis en la libertad. Encarna el pecado personal y social, pero apunta al amor de Dios: éste es más poderoso que las debilidades humanas y que el mal. La cosmovisión de Ignacio es altruísta. Urge la necesidad esencial del discernimiento y da una amplia visión al intelecto y la afectividad para tomar líderes. ¿No son éstos y otros temas ignacianos también esenciales para los valores que los exalumnos jesuitas, deben entregar al próximo siglo?.
Y haciéndolo así, ustedes van a desafiar muchas de las cosas que la sociedad contemporánea presenta como valores.
¿Como podría San Ignacio desarrollar una estrategia para evangelizar el mundo de hoy si él viviera ahora?. ¿Qué podemos aprender de su espiritualidad y su manera de pensar y actuar que nos pueda ayudar a nosotros a responder a la llamada del Señor de participar en su misión de construir el Reino?.


CONTEXTO

Cada una de nuestras vidas ha sido puesta en el contexto específico que puede afectar lo que nosotros pensamos y como nosotros actuamos. Consideremos el contexto del mundo de Ignacio de Loyola, y el contexto que encaramos hoy. Hay similitudes.
Ignacio de Loyola, vivió en un época comparable a la nuestra en sus torbellinos y promesas. Como nosotros, él vivió en tiempos en que el orden del mundo estaba tambaleándose y un nuevo orden estaba luchando por nacer. Los viajeros, soñaban en nuevos mundos y jornadas que llegaran hasta los extremos de la tierra. El código de caballería inquietaba las imaginaciones juveniles, pero la belleza del amor frecuentemente se pervertía conviertiéndose en licencia o desvergonzada libertad. Envidias mezquinas desgarran la tela de Europa en sangrientas guerras. La Iglesia de Roma estaba asediada por la corrupción de adentro y los reformadores auto proclamados de afuera.
La Iglesia y la sociedad civl, los pilares de la cultura humana y de las aspiraciones humanas, parecían derrumbarse. La cristiandad súbitamente estaba agrietándose. En medio de esta incertidumbre, las reacciones de la gente variaban entre la nsotalgia (que viene a ser la negación de la realidad) y el hedonismo de comer, beber, pasarlo bien hoy y morir, hasta la racionalización y el romanticismo. El mundo se tambaleaen un shock cultural desorientado y desilusionado. Como es típico, las inseguridades daban lugar al egoismo, el cual después erosiona el necesario compromiso por el bien común. En medio de esta confusión la gente anhelaba comprensión, significado, plenitud.
Un factor común del tiempo de Ignacio y del nuestro, a pesar de que hay tantas diferencias obvias, es el descubrimiento de la capacidad humana para hacer progresos sensacionales en tecnología y cultura, como también el descubrimiento de que esos progresos pueden actuar contra la humanidadsi el Creador y Redentor, no es respetado completamente.
No debemos caer en la tentación de bloquear el progreso; más bien, es necesario redimir el progreso, convertirlo en un instrumento que beneficie a todo el pueblo de Dios. En este sentido para San Ignacio y para nosotros los grandes problemas son básicamente problemas espirituales . El padre Arrupe lo resumió cuando dijo. "La persona humana puede transformar el mundo pero realmente no quiere hacerlo así; en ese caso el progreso se transforma en desastre y frustración .
Las pasadas tres (3) décadas, los contextos culturales, sociales, económicos, tecnológicos, políticos y educacionales, en los que nosotros vivimos y trabajamos han cambiado irrevocablemente. No nos hacemos ningún favor lamentando o negando este hecho, o por otro lado proclamando que todos los cambios han sido una pura bendición o el resultado de sabias decisiones. Cualquiera que sea el caso, este mundo nuestro cambiado, es el único en el que estamos llamados a realizar nuestra misión. La única pregunta digna de nuestra atención es: ¿Cómo ejercer de la mejor manera nuestra influencia Ignaciana en el presente y en el futuro?.
Como exalumnos de nuestros colegios jesuitas, universidades y escuelas, ustedes están llamados por la Compañía de Jesús, para ser personas que reflejen en la realidad del mundo que nos rodea, con todas sus ambiguedades, oportunidades y desafíos en orden a discernir que es lo que realmente está pasando en sus vidas, en las vidas de los demás para encontrar a Dios aquí y descubrir donde El nos está llamando para amplair criterios, para elecciones significativas que reflejen los valores divinos más que los estrechos, exclusivos e interesados, para decidir a la luz de estos cual es verdaderamente la mayor Gloria de Dios el servicio de los necesitados y entonces actuar de acuerdo con esos puntos de vista.

VALORES

Ustedes están llamados a elegir entre valores que compiten entre ellos. Un valor literalmente significa algo que tiene precio, algo caro, algo precioso, algo digno de ser apreciado, y por lo tanto algo por lo que uno está listo para sufrir y sacrificarse. Un valor da una razón de vivir y si es necesario, una razón para morir. Los valores entonces traen a la vida la dimensión y el significado. Ellos son los rieles que mantienen al tren en la senda y le ayudan a moverse suavemente, rápidamente hacia su propósito. Los valores proveen motivos; ellos identifican a la persona. Le dan a uno una cara, un nombre, un carácter. Sin valores uno flota, sin ayuda, como los restos de un naufragio en las arremolinadas de un río. Los valores son centrales para la propia vida de unom y para todas las vidas. Ellos definen la cualidad de esa vida, marcándole su anchura y profundidad.
Los valores tienen tres (3) bases que podemos llamar bases de anclaje:
Primero, están anclados en la cabeza, Yo percib, doy razones por qué algo tiene valor.
Los valores tamibén están anclados en el corazón. No sólo la lógica de la cabeza, pero también el lenguaje del corazón me dicen que algo tiene precio de tal manera que yo no sólo soy capaz de percibir algo con valor pero también me siento afectado por su precio, por su valor. "Donde está tu tesoro haí está en tu corazon". Cuando la mente y el corazón están involucrados, la persona está involucrada y esto nos lleva a una tercera base de anclaje llamada "la mano". Los valores nos llevan a decisiones y acciones. Necesariamente es así, porque el amor se muestra en hechos y no en palabras.
El ideal de la persona humana:
Las escuelas, colegios y universidades de las que ustedes vienen, hacen su contribución esencial en la sociedad, al darle cuerpo en nuestro proceso educacional a un estudio riguroso y profundo de los problemas humanos cruciales y los intereses y valores que están en la estacada. En cada disciplina académica dentro del àrea de las humanidades o de las ciencias sociales, cuando somo honestos con nosotros mismos, estamos muy conscientes de que los valores transmitidos dependen de que asumamos el ideal de la persona humana como punto de partida. Por esta razón es que la educación jesuitica de ustedes, buscó una calidad académica alta, porque nosotros estamos hablando de algo muy alejado de un mundo fácil y superficial, de slogans, de idelogías o de respuestas puramente eomicionales y centradas en sí mismas o de soluciones instantáneas y simplísticas, soluciones del momento.
La enseñanza y la investigación en todo lo que está sucediendo en el proceso educacional son de la mayor importancia en nuestras instituciones porque ellas rechazan y refutan toda visión parcial o deformada de la persona humana.
Esto está en agudo contraste con las instituciones educacionales, que a menudo descuidadamente dejan de lado los intereses centrales de la persona humana por causa de las aproximaciones fragmentadas en vista de especializaciones.
Como exalumnos de instituciones jesuitas, ustedes deben consagrar la centralidad de la persona humana en sus vidas profesionales, familiares y cívicas. Las capacidades en continuo desarrollo para controlar las decisiones humanas presenta a ustedes problemas morales del más alto orden y estos problemas no pueden ser respondidos desde una perspectiva limitada porque ellos abarcan valores humanos no simplemente técnicos, científicos o económicos. Los probelmas claves queel hombre debe enfrentar hoy, en el borde del siglo 21 no son simples. ¿Qué simple profesión puede pretender legítimamente ofrecer soluciones integrales a los problemas como aquellos que se refieren a la investigación genética, las tomas de posesión colectivas, las definiciones que conciernen a la vida humana, su comienzo y su fin; el problemas de los que no tienen casa, la planificación urbana, la pobreza, el analfabetismo, el desarrollo en la tecnología militar, en los derechos humanos en el entorno, y en la inteligencia artificial?.
Resolver los problemas que estas disciplinas nos presentan, requiere datos émpiricos y tecnológicos de cómo saber hacerlo pero también es necesario que consideremos las áreas en los términos de su impacto en las personas, desde un punto de vista global. Si queremos que las soluciones propuestas no queden estériles, de la misma manera estas áreas requieren perspectivas espirituales.


CONSEJOS IGNACIANOS

En nuestras decisiones, Ignacio nos urge que vayamos más allá de las impresiones superficiales para entender el drama de la situación humana. El nos recuerda que fácilmente nosotros podemos ser influenciados por redes de falsos conceptos, valores corrompidos y algunos tipos de mitologías culturales que distorsionan nuestra percepción de la realidad. Para Ignacio en la lucha por discernir, el uso de los medios humanos es necesario e importante en la medida en que nosotros no ponemos en ello la confianza que debemos poner sólo en Dios.
Ignacio busca personas que no sólo estén muy bien versadas en el conocimiento secular, en la variedad de expresiones de la cultura humana tanto como en las materias doctrinales y espirituales, entre estas dos, no debe ningún conflicto sino armonía. porque todas las cosas creadas, todas las realidades creadas tienen a Dios como su creador y como su fin. El desafío grande y urgente frente al mundo y la gente de fe, hoy día requiere personas en las cuales estos medios estén profundamente integrados. De otra manera existe el peligro de un pensamiento imprecisoy de una acción infectiva tanto como el riesgo de quedar a la merced de las ideologías y en este esfuerzo nosotros debemos recordar que la mediocridad no tiene lugar en la conmovisión de Ignacio. El busca líderes al servicio de los demás construyendo el Reino de Dios en el mercado de los negicios y las ideas, el servicio de la ley, de la justicia de las economías, de la teología y todas las áreas de la vida humana. El nos urge a trabajar por la Mayor Gloria de Dios porque rl mundo necesita desesperadamente gente competente y consciente, que generosamente se den a sí mismos para los demás. Para Ignacio el test del amor efectivo se encuentra en los hechos y no en las palabras. El amor real involucra el autosacrificio. De esta manera lo que nosotros hacemos se convierte en el test multicolor de nuestras afirmaciones verbales de amor. Ignacio encuadra las preguntas del amor concretamente: ¿Qué he hecho por Cristo? ¿Qué estoy haciendo por Cristo? ¿Qué debo hacer por Cristo?.


LA RESPUESTA DE LOS EXALUMNOS JESUITAS

Como conclusión del IV Congreso de la Unión Mundial de los exalumnos jesuitas en Loyola Bilbao 1991, la resolución aprobada llamaba a un acción concreta en respuestaa a este desafío ignaciano. Dice asi:
"Una formación creciente que involucra el discernimiento ignaciano de los signos de los tiempos y un servicio concreto a los demás son esenciales para nuestra vidas y para nuestro trabajo juntos.
Con el fin de llevar adelante esta área:
  1. Cada asociación debe pedir un asistente jesuita cualificado que se le ponga para ayudar a los exalumnos en dos cosas: en la formación permanente y en la diversificación de prioridades en el servicio de los pobres y los refugiados.
  2. Cada asociación de exalumnos debe adoptar un proyecto apostólico en el cual la ayuda a los pobres y refugiados sea un elemento necesario. De esta manera nosotros recomendamos que cada asociación local de exalumnos, tenga un comité de acción que planifique y ejecute un plan concreto para el servicio de los pobres y refugiados. Nosotros recomendamos que este servicio sea llevado en unión con el plan pastoral y social de la Provincia Jesuita".
La resolución es muy ignaciana. Los exalumnos jesuitas de esta manera han resuelto efectivamente AMAR.
Estos años transcurridos desde el último Congreso de la Unión Mundial, yo me he dado cuenta en mis visitas personales y por las cartas, de la espléndida acción realizada por los exalumnos jesuitas asistiendo a los pobres, involucrándose personalmente con la gente pobre, con los ancianos, con los enfermos, con los discapacitadosm, con los drogadictos; acudiendo a ayudar a los que yacen al lado del camino totalmente vulnerados, esperando la venida de un buen samaritano que les vende sus heridas para no perecer. Otros han hecho el esfuerzo de iniciar amistad con refugiados y con otra gente a quienes les falta reconocimiento y amor. Esto tambíen es sanante, sanante de las heridas que muchas veces son más profundas que la debilidad física. Incluso otros entre los exalumnos seriamente se han comprometido aportando con sus conocimientos y habilidades e incluso enfrentando legal, política y socialmente las instituciones y sistema que más bien trabajan oara los priviligiados. Expertos médicos entre los exalumnos, han luchado por sanar las enfermedades , para nutrir a los enfermo, a los hambrientos a los más pobres. Algunas de nuestras federaciones nacionales se han hermanado con naciones menos afortunadas para llevar esperanza efectiva a través de su servicio. Otros de estos exalumnos a su manera han buscado el modo de responder a la llamada que Ignacio, insiste que nosotros debemos escuchar .
Ellos se han levantado para construir un mundo de entendimiento y de amor sanante en serivcio de aquellas personas, hombres, mujeres y niños que necesitan nuestro servicio. "Si ustedes hicieron esto al más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo".
Pero algunos todavia tienen que empezar, hay abundancia de documentación haciendo listas de de los ideales y posibilidades de las asociaciones de exalumnos: ideales e ideas que se mantienen todavia estériles hasta que se pongan en práctica. Hemos aprendido que sólo cuando los hombres y mujeres comienzan hacer algo, entonces se produce una renovación . Los ignacianos no ejercen su compromiso hablando, sino actuando. Cuando yo hablo de acción, yo no estoy pensando sólo en acciones realizadas por individuos. Sus asociaciones podrán tener nueva vida en la medida en que se pongan activas. Intercambiar memoriales es válido. Realizar formación permanente es esencial. Pero todo esto debe guiarnos a la acción. La renovación de ustedes depende de eso, y el mundo necesita lo que ustedes tienen que ofrecer.


AREAS ESPECIFICAS QUE NOS CONCIERNEN

En términos prácticos la visión jesuita llama a un compromiso de trabajo por la paz, donde intereses creados están fomentando una inquietud con la finalidad de vender armamentos. La visión jesuita, llama a un compromiso de honestidad en las situaciones donde la corrupción florece; a una preservación del medio ambiente, donde fuerzas opuestas se alzan para un creciente consumismo; a un respecto por los pueblos de diferentes credos, donde fuerzas radicales se alzan para suprimir las opiniones minoritarias y sus derechos.
La visión jesuita llama a un compromiso para preservar a los pueblos indígenas contra las fuerzas culturales que se consideran a sí mismos superiores; para un igual tratamiento entre ambos sexos. En un mundo donde las mujeres muchas veces son colocadas en un segundo lugar, en un tratamiento de segunda clase e incluso son destruídas después de nacer.
La visión jesuita, llama a un compromiso por un standard igual de educación para todos, en las situaciones donde la mayoría reciba una educación pobre, o no recibe ninguna educación.
Compromiso con la familia, en una atmósfera donde más y más familias se están rompiendo.
Compromiso con una política económica justa que beneficie todos los sectores de la sociedad y no solamente los mejores sectores.
Compromiso con los medios de comunicación que lleven valores de honestidad, compasión, entendimiento, más que valores de consumismo hedonismo y prejuicios.
Estos compromisos. estos impulsos que fluyen de una cosmovisión del signicado de la persona humana, son compromisos nuevos. Son nuevos porque el contexto, los desafíos son nuevos. La Compañía de Jesús esta tratando, aunque sea en pequeño grado, de cumplir estos compromisos, pero la tarea de trabajar por un mundo más justo, obviamente llama a un compromiso de cada persona de buena voluntad.
Naturalmente nosotros los Jesuitas estamos mirando a nuestros exalumnos, ya introducidos a la visión ignaciana, en el colegio o en la escuela. Estamos tratando de conseguir que se unan a este compromiso y nos ayuden a crear un mundo más justo. Nosotros esperamos, que nuestros propios exalumnos, como individuos y ciudadanos responsables de sus naciones, van a tomar el liderazgo en esta tarea desafiante y díficil de traer justicia y verdadera libertad a cada ciudadano.
Por cierto la tarea es inmensa, pero un antiguo estudiante de un colegio jesuita no está solo. En la actualidad como dos millones de personas están estudiando en instituciones jesuitas, en sesenta y seis países en el mundo. Un solo individuo, si se dedica, puede hacer mucho. Nosotros estamos agradecidos de tener numerosos ejemplos donde las acciones de una persona han influenciado a miles de otras. Lo que se espera es seguramente que en sus trabajos, en sus familias, en su vecindario ustedes tomen el liderazgo. Pero en tanto yo espero que este Congreso les va a dar nuevos entusiasmos como individuos, yo también confío que este Congreso va a ser un medio para acrecentar la vida de las asociaciones de exalumnos para que trabajen concertadamente - posiblemente como organizaciones independientes, pero también como parte de federaciones nacionales por la causa de una sociedad más justa.
Una consideración en conjunto es sugerente por sí misma, y no urge a ir más allá del compromiso individual. Nosotros vivimos una era, donde el pensamiento global y la acción pertenecen al futuro inmediato. Los conglomerados de negocios internacionales se multiplican rápidamente adaptándose a la comunidad mundial. Las líneas aéreas rápidamente se están convirtiendo en transportadoras mundiales. Los medios de comunicación son programas destellantes alrededor del mundo. Nosotros, que hemos recibido la misión de construir el Reino de Dios, no podemos limitarnos a entusiasmos parroquialeso individuales. ¿Vamos a ser realmente personas para los demás, en la comunidad mundial en el silgo 21, si nosotros no nos adaptamos a la cultura internacional que está siempre cambiando? En la actualidad es raro que decisiones que se toman en alguna parte del mundo, no impacten a lo largo y lo ancho del mundo. Esta es una responsabilidad coporativa con todos los que participamos en alguna forma de acuerdo a los recursos y a los intereses y con un genuino deseo de ayudar a los demás.
¿No sería interesante, entre la estrategia que ustedes van a considerar en este Congreso, a la luz de las nuevas tecnologías de comunicaciones instántaneas y la creciente conciencia de nuestras relaciones en la familia humana ....no sería
 
interesante ver la posibilidad que el hermanamiento en las asociaciones o federaciones fuera una política de la Unión Mundial de los axalumnos de la Compañía, sea escuchada en las salas internacionales, así como en las agencias internacionales de servicios, y las organizaciones no gubernamentales de las Naciones Unidas?.


COMPAÑERISMO ENTRE LA COMPAÑIA DE JESUS Y LOS EXALUMNOS

En la última Congregación General de la Compañía de Jesús, hemos tomado un compromiso de cooperar efectivamente con nuestros colegas laicos. El decreto sobre este tema dice así en una parte:
La Compañía de Jesús reconoce como una gracia de nuestros tiempso, y como una esperanza para el futuro, el hecho que el laicado tome una parte activa consciente y responsable en este momento de la historia. Nosotros queremos responder a esta gracia, ofreciéndonos a nosotros mismos al servicio de la plena realización del laicado y nos comprometemos para este fin, cooperando con ellos en su misión. Los Jesuitas, somos al mismo tiempo hombres para los demás y hombres con los demás. La característica básica de nuestro modo de proceder nos llama a tener una actitud y una disponibilidad para cooperar, para escuchar y para aprender de los demás, para compartir nuestra experiencia espiritual y apostólica. Ser hombres con los demás es un aspecto central de nuestro carisma y profundiza nuestra identidad. Las asociaciones de exalumnos de la Compañía hacen posible que aquellos que un día asistieron a nuestra escuelas, puedan mejor llevar adelante su responsabilidad, de hacer sus fructuosas en sus vidas y en el mundo la formación que recibieron. Se deben designar jesuitas para ayudar a los exalumnos a continuar su formación espiritual, ética y social.....y al mismo tiempo, ayudarles a discernir las necesidades apostólicas.
Este decreto de la Compañía de Jesús marca el terreno. En él hay un compromiso explícito de respetar al mismo tiempo los papeles de los laicos en la conducción de esta organización y el compromiso y responsabilidad de los Jesuitas de acompañarlos en un papel de apoyo.
Me doy cuenta que en el pasado, ha habido casos en que los Jesuitas han estado renuentes en involucrarse en asuntos de los exalumnos. Muy a menudo, esto se ha debido a una impresión (tal vez equivocada), que las asociaciones de axalumnos están principalmente interesados en los recuerdos nostálgicos, eventos sociales y otras cosas parecidas. Pero, a la luz de su compromiso demostrado de trabajar efectivamente para los demás en los últimos años, y a la luz del llamado de la Congregación General de cooperar con los laicos, creo que ahora tenemos una nueva oportunidad de avanzar juntos por caminos mcreativos y efectivos.
Hemos visto específicamente ejemplos de crecimiento y cooperación en algunas partes del mundo, desde el último Congreso de la Unión Mundial en que los exalumnos, junto con los Padres Provinciales y sus delegados han trabajado para establecer planes de formación permanente de exalumnos y planes de servicio necesario para los pobres y refugiados. Si se la invita, la Compañía de Jesús puede ayudar de variadas formas, identificando y facilitando contactos con los laicos y jesuitas expertos en desarrollar materias de interés para los exalumnos con el fin de informarlos acerca del desarrollo en campos significativos de cambio rápido en el mundo de hoy. Pero, además de las crecientes oportunidades educacionales, la Compañía los puede apoyar, ayudándoles a identificar áreas específicas de necesidades, local internacionalmente , lo que puede convertirse eb un foco de "twinning" (hermanamiento) o cooperación de proyectos al servicio de los más necesitados.
Estos son algunos ejemplos de cómo podemos trabajar juntos y más efectivamente. Las posibilidades no tienen otro límite que nuestra imaginación y valentía. Les aseguro que nosotros, los Jesuitas nos comprometemos a acompañarlos en su permanente crecimiento en el servicio a los demás. La colaboración entre las entidades existentes pueden fortalecer a todos los que participan. Esto, también puede ser parte de sus consideraciones estratégicas.


CONCLUSION

Colegas y amigos: tenemos un sólo Dios y todo el mundo es nuestro vecino. Seamos imaginativos y valientes para avanzar juntos en los asuntos de nuestro Padre, luchando incluso con sacrificio, para promover la justicia de todo tipo, especialmente en favor de los innumerables pobres alrededor de ustedes en este mundo hermoso y trágico. Luchemos por promover esa justicia en el amor que es al mismo tiempo el sueño de Dios para nosotros y nuestra clara responsabilidad.
Gracias por trabajar con tanta entrega con mis hermanos, con mis compañeros Jesuitas, es ésta, nuestra causa común: la Mayor Gloria de Dios. Dios los bendiga abundantemente.